lunes 8 de febrero de 2010

SALAMANCA

Hola.

Cliquea este link para conocer un poco de SALAMANCA, una de las Ciudades Españolas, considerada Patrimono de la Humanidad por la UNESCO.

http://issuu.com/kokyvillanueva.pe/docs/edicion-26-enero-2010?mode=embed&layout=http://skin.issuu.com/v/dark/layout.xml

O de lo contario clikea en esta pagina web y busca la revista de Enero.

http://www.kokyvillanueva.pe/revista.php.

Gracias.

viernes 8 de enero de 2010

PAULA



Javier piensa que no es una hora adecuada para un corte de cabello, pero también sabe que “Sadas” corte y spa, atiende horario corrido. Sabe también que en ese horario no hay mucha clientela y la chica que siempre lo atiende le dará trato de rey.

La puerta de vidrio se abre. La sonrisa de la adolecente aprendiz le da la bienvenida.
Javier le pregunta si esta Paula y ella le responde afirmativamente. Luego lo guía hasta un sillón color rojo.

El salón, luce casi desierto. Las dos estilistas que allí se encuentran, también le sonríen mientras una le hace la manicure a la otra.

Paula aparece rodeada de un halo de satisfacción. No se puede decir que sonríe al verlo, pues da la impresión de que esa sonrisa es eterna; es como si hubiese tomado una dosis de calmantes, pero sin que estos le quiten el brillo a sus ojos. Lo saluda y se lamenta de sus fachas, mientras se acomoda el cabello con las manos. Javier, le sonríe con la intención de hacerla sentir bien, aunque está un poco decepcionado.
-¿Parece que interrumpí tu siesta?
-No… Solo estaba dando vueltas… - Responde con ese tono de voz que siempre usamos para negar lo obvio, ese mismo tono de voz que acalla la frase sincera: ¡Si huevón, acabas de cagar mi siesta!
¡…Pero qué rico es estar en la camita ¡ Agrega en tono de queja, mientras le señala el sillón donde le cortará el cabello.
-¡Si!… no hace falta que lo digas... Esa carita de felicidad lo dice todo.- Comenta Javier, sonriéndole con cierta malicia.

Una pisca de rubor toman las mejillas de Paula.

Javier, cierra los ojos y deja que lo preparen para el ritual que puntualmente realiza cada mes: Cortarse el cabello.

Mientras busca la tijera adecuada, Paula pregunta cómo le va. Javier aun con los ojos cerrados, escucha en silencio y le responde que bien… que no se puede quejar como lo trató la vida la semana que pasó.

La tijera chilla al cortar el aire repetidamente y Los ojos de Javier, se abren al instante para observar, como la mano izquierda de Paula, selecciona con delicadeza uno de los cabellos que acarician la cima de sus adorados fetiches. En ese instante las pupilas de Javier se dilatan como si ingresaran en la oscuridad y acarician los senos que le hacen pagar 30 soles por un corte de cabello, que en otro lugar le costaría 10, más una gaseosa de cortesía.

Paula, observa maravillada el trozo de cabello entre sus dedos índice y pulgar y luego de unos segundos lo deja caer, convencida de que su espectáculo ha sido un éxito.
-¿como siempre? Pregunta Paula
-¡Como siempre! -Responde Javier y la mira a través del espejo, como diciéndole: Aun despeinada ¡te deseo!
Paula le sonríe, pues a sus casi 32 años entiende muy bien ese lenguaje.
Le coge los cabellos, como calculando el tamaño que creció desde la última vez que lo tuvo entre sus manos, y empieza a cortarlos con la tranquilidad de quien cree tener todo el tiempo del mundo. En el piso una ligera alfombra de cabellos negros va tomando forma.
-Que rápido crece tú pelo; parece que hubiesen pasado meses.
-Eso parece, pero solo ha pasado un mes… crece muy rápido y se esponja, por lo que se ve más grande de lo que realmente esta.
-Sí. Me da la sensación de estar tocando un peluche Ja ja ja – Bromea medio reprimida y luego le hace una recomendación.
-Deberías usar un champú antifritz
-¿Anti que?
- Ja ja ja ¡Antifritz!, es para que tu cabello no se esponje.

Todas ríen: Ellas de su ignorancia y él, porque no le queda otra.

Aun sonriente, Paula observa su trabajo a través del espejo, pues desde allí tiene una perspectiva más completa de lo que está haciendo.
-¿Te estás preparando para la noche? – Pregunta Paula, cuidándose de no parecer interesada.
- Uhmm. No necesariamente… Ya veremos qué pasa.- Javier responde dando evasivas, aunque la verdad es que no tenía nada para esa noche; la verdad completa, es que ya eran muchos los fines de semana, que no salía a divertirse; así que esta, era la oportunidad que esperaba.
El silencio se impone: Ella esperaba otra respuesta, pues le ofrecía la oportunidad que Javier le había pedido con los ojos.
-¿Y tú? Pregunta Javier, rompiendo el silencio y decidido a todo.
- he quedado con unas amigas para salir a bailar – Responde Paula y hace silencio como esperando una respuesta. Al no obtenerla continua - Pero una de ellas llamó hoy para decir que no puede… ¡Seguro el odioso de su enamorado no quiere que salga!... Así que ya no sabemos que pasara.
- ¡Pide permiso al enamorado! - Repite Javier, como para convencerse de lo que escucha y luego pregunta ¿Es su enamorad, o su padre?
-Ja ja ja… Así le hemos dicho, pero no hace caso… siempre nos hace lo mismo. Quedamos en algo y luego no va… ¡Es una tonta! No me explico cómo aguanta a un tipo como ese... –Paula, va hablado de su amiga, como si recordase alguna relación pasada. Luego expresa una conocida frase a manera de protesta, pero que indirectamente también dice: Estoy sola.
- … Como dice mi amiga Paty : “Solita me jaraneo mejor”.
- Ja ja ja… Olvídate de la amiga que pide permiso y llama a Paty. Aun queda mucho tiempo para planear una noche divertida…

Javier corta su charla repentinamente para sacudirse los trozos de cabello que intentan ingresar a su ojo derecho, jodiendo el momento más oportuno para invitarla a salir. Paula deja la tijera, coge una brocha suave, y en silencio le quita los putos pelos, que están jodiendo su cita. En ese instante un aroma suave, pero muy perceptible, se filtra en la nariz de Javier, generando un torbellino en sus hormonas.

Hecho un animal, se guía por su olfato, intentando rastrear la procedencia del olor; aunque su instinto primario, ya conoce la fuente y su ubicación. El tiempo se detiene para Javier.

Paula, Observa con detenimiento el rostro de Javier y detecta unos trozos de cabello sobre su labio superior, así que pasa la brocha con suavidad produciéndole ligeros cosquilleos en los labios y nariz. En ese instante Javier se convence de la procedencia del aroma.

La imagina acostada sobre la camilla de masajes… Las manos ocultas bajo la blanca toalla… Respirando bajito…
-¿Así está bien? - Pregunta Paula, sacándolo de sus fantasías.

La mira a través del espejo y la ve sonreír feliz, al parecer satisfecha de su obra.

-Si… si… está muy bien - Responde Javier, sin volver del todo a la realidad.

martes 13 de octubre de 2009

PASAJERO X II


Ya son cuatro horas de vuelo y acaban de anunciarnos que habrá turbulencia, así que todos vuelven a sus asientos.
La comida pese al hambre es desagradable. De postre: mazamorra de bolsita (que tacaños) de entrada: Ocopa helada. No logre tragarla y de segundo: arroz verde con MINI medallones de pollo. Comible (con hambre).
El vuelo promete ser aburrido.
Mis compañeros de asiento: Una mujer que se maquilla con precisión para matar el rato y un hombre que duerme, tan pronto deja de contarnos sus historias de viaje.
Si deseo ver una película debo pagar por ella ¿desde cuándo los aviones se convirtieron en especies de videorent?
Una anciana pasa por mi costado, se rasca la cabeza y va en dirección del baño. Bueno leeré… la anciana pasa de regreso.
Otra señora en estado zombi va en dirección del baño.
Estoy súper aburrido y me duelen los ojos de tanto leer. El monitor de mi asiento me indica que ya hemos realizado la mitad del viaje, eso quiere decir que estamos en pleno atlántico, un mar lleno de tiburones (eso creo).
La señora que camina como zombi ha pasado más de cuatro veces al baño o está tomando mucho líquido o esta con diarrea.
¿Las aeromozas o azafatas son el equivalente a meseras? Lógicamente con capacitación en primeros auxilios.
El español (compañero de viaje) despierta por ene vez y nos muestra sus más de 800 fotografías en la pantalla de su cámara. Nos cuenta que su primer destino fue argentina donde su maleta llego abierta, luego paso Bolivia y finalmente ingreso a Perú por Puno; del Perú se queja de los precios diferenciados entre turistas extranjeros y nacionales y nos dice que no todos los turistas son millonarios (Colón).
El cuy le ha parecido delicioso, saliva un poco y nos muestra la foto del noble y sabroso roedor que devoró. Ya queda escasamente una hora para aterrizar.
Nos hace saber también que pensó que Perú sería el peor de los tres países que visitaría, pero tan pronto como cruzo la frontera se dio cuenta que no era así (Este mismo comentario lo escuche algunos años atrás en cusco de unos turistas brasileños) ¿Qué hace PROMPERU?
El avión toca tierra y la tripulación y algunos pasajeros aplauden. Aun en movimiento, los pasajeros se ponen de pie y sacan de los gabinetes sus bolsos y maletas de mano. Una aeromoza intenta disuadirlos. Los “peros” se hacen escuchar: si señorita, pero tengo otro vuelo… si pero me están esperando… si pero tengo un taxi esperándome… Esa actitud me ubica en un terminal terrestre de Lima, Trujillo o cualquier otra ciudad de nuestro querido Perú.
¿Lo que hacen tiene algún asidero?, es decir ¿pueden bajar antes de que el avión se detenga? ¡No! ¡Eso es imposible! pues solo descenderemos cuando este se detenga y el capitán de la nave o el chofer del autobús lo decida; entonces ¿Cuál es el apuro?
Minutos después de que el avión se detiene empezamos a descender. Como voy en la antepenúltima fila (no recomiendo esa área, porque en un vuelo de doce horas no solo se hace “pis”- como dicen las lady - , así que los olores no tardan en sentirse, sobre todo si algún imbécil deja la puerta abierta.
Conforme avanzo, voy sintiendo vergüenza ajena. El interior de la nave parece piso de feria ambulante. Octavio (El español), que camina tras de mí me dice: esto es lo que no entiendo. Y señala la basura. Yo tampoco - Le respondo.
Que mierda tienen en la cabeza me pregunto. No pudieron acaso esperar al equipo de aeromozas y entregarles los desperdicios.
Que me darían como respuesta, si les preguntara ¿Por qué tiraron la basura? Las respuestas probablemente sean estas: T e crees limpio huevón… ya pasa, pasa… yo pago mi plata pe… que limpien pues, para eso cobran…
Luego de dos horas y un amago de huelga de maleteros (los que cargan las maletas; no de los que hablan mal de otras personas) veo aparecer la mía.

sábado 29 de agosto de 2009

PASAJERO X

La calle sobre poblada de vehículos luce enferma. Los transeúntes se arremolinan en el crucero peatonal esquivando a un tico, cuyo conductor piensa que las líneas blancas pintadas sobre el asfalto es un lugar marcado para aparcar taxis.

¿Porque todos los días tengo que encontrar idiotas manejando vehículos? ¿Cómo obtuvieron sus brevetes? Quienes otorgan estos documentos ¿son retrasados? o ¿hay alguna otra forma de conseguir una licencia de conducir? Esa forma será: C O I M A… Yo creo que muchos la obtuvieron así.

La luz verde se enciende y los vehículos parten como en carrera. Espero otra luz roja y cruzo. Camino varias cuadras pensando por que tanto desorden en un país que una vez fue un imperio, el más grande de América y donde se desarrolló una de las seis culturas más grandes del mundo y por historia se conoce su gran orden. Entonces, si descendemos de antepasados amantes del orden como ¡mierda! llegamos al caos que hoy nos gobierna.

Abordo un colectivo viejo y destartalado que ya debe tener por lo menos unos 30 años, interiormente la desnudes es absoluta: fierros y latas. Tan pronto completa su C A R G A (eso somos para la mayoría de choferes de servicio público), el viejo “lanchón” se pone en marcha.

Un pedazo de lona amarrado a una tuerca hace las veces de cinturón de seguridad. Dudo de su efectividad pero decido cruzármelo, pero ¡oh sorpresa! No hay donde engancharlo. Me muerdo la lengua para no reclamarle al chofer, pues se que no será de una manera amable. Suelto la lona y me acomodo sintiendo como la cólera invade mi cuerpo.

Unas cuadras más adelante el chofer me pide simule usar el cinturón de seguridad, pues ha divisado una pareja de policías. Como si fuera un manso cordero acato su pedido. ¡Me siento como un idiota!, pues sé que estoy apañando a un sujeto irresponsable, que merece una multa para ver si aprende… pero lo que pienso no lo ejecuto, porque en el fondo siento pena del anciano conductor y sospecho que ya le deben quedar pocos años para seguir jodiendo el tránsito.

Estoy atragantado de rabia, desearía que mi viaje llegara a su fin ¡ya! pero aún quedan unos cuantos minutos más de “paseo” en el viejo colectivo; unas cuadras más para seguir despreciando la maldita manía del desorden y el incumplimiento a los reglamentos. Creer que por eso somos muy listos es penoso, peor aún, es tratar a toda consta de encontrar un P E R O para todo lo que no queremos hacer.

El “lanchón” se detiene en pleno cruce de avenidas, a su conductor no le importan los bocinazos, solo quiere mirar el accidente y sacar su conclusiones de quien tuvo la culpa. Respiro profundo, y observo la escena del accidente: Un tico esta empotrado en un camioncito de carga. Hay más chismosos que, accidentados y policías juntos.

- Hay Diosito, ojala no allá pasado nada malo. Expresa el chofer como sintiendo algún dolor.
Es entonces que toda la acumulación de rabia contra los malos choferes aflora por mi boca con tal sinceridad, y en una lapidaria y blasfema frase: Lo malo de los accidentes, es que no se mueren los choferes… irresponsables. El silencio se perpetúa. El viejo chofer ni siquiera se atreve a mirarme y yo siento que mi cuerpo tiembla. Nadie habla el resto del viaje.


El colectivo se detiene (sobre el crucero peatonal), deja su carga y se marcha sin prisa. Sus ocupantes como en perfecta coreografía regresan a mirarme.

sábado 4 de julio de 2009

SABANAS NUPCIALES


Gastón, despierta sobresaltado y se encuentra con el rostro amargado de su recién desposada mujer. Medio confundido pregunta por la hora. Sin tratar de encubrir su enojo, Tania le dice que son casi las ocho de la noche.
Gastón, da un brinco, y sale corriendo hacia el baño. Tania lo espera impaciente. Quiere abandonar esa casa inmediatamente.
La mama de Gastón intenta disuadirlos de partir a esa hora. Tania sonríe de dientes para afuera, no esta dispuesta a quedarse allí y pasar su noche de bodas en casa de sus suegros, teniendo reservada una habitación en un hermoso hotel, así que decide hacérselo saber a su esposo, apretándole la mano disimuladamente. Gastón entiende el mensaje, así que le agradece a su madre, le explica que tienen que marcharse, pues mañana temprano tendrá que estar en la oficina. Su madre no insiste, conoce a su hijo y sabe lo terco que es.

En el trayecto hacia la parada de buses, Gastón le pregunta por que no lo levanto antes. Tania, con los ojos chispeantes de rabia, le dice, casi mordiendo las palabras, que en varias oportunidades intento levantarlo, pero que todo fue vano.
- Debió ser el alcohol – Se justifica - Sabes que no estoy acostumbrado a tomar - hace una pausa, para sobarse la barriga y continua - Pero es nuestro matrimonio. Había que hacerlo. Concluye, y le presiona los cachetes, tratando de congraciarse.
Ella ríe de mala gana y se soba las mejillas con tanta delicadeza, que parece no tocarse.
- Hay mis cachetitos. Se van a arrugar - refunfuña - no se, después tu me pagaras la cirugía.
- No te preocupes - le dice Gastón en son de broma – Las mujeres guapas no necesitan cirugía.
- Si. Seguro - responde incrédula – lo que pasa es que eres un tacaño.
Gastón ríe de buena gana y ella descarga lo que aun queda de su rabia, apretándole con fuerza uno de los tantos “rollos” que Gastón cultiva con tanto esmero desde su adolescencia.
- ¡Hayyyy! – Grita Gastón, exagerando el dolor y sin importarle que alguien escuche. Tania lo abraza apresurada y sonríe nerviosa.
- cállate, cállate, que la gente esta escuchando. Se apresura en decir, al tiempo que trata de taparle la boca, llenándolo de besitos por toda la cara.
- Dejo de quejarme si me coges las bolas – le dice Gastón inesperadamente a modo de chantaje, y sin reír.
Tania lo mira sonriente y decide hacerlo, sabe que Gastón seguirá haciendo “teatro” si no hace lo que le pide, y por que en el fondo le gusta la propuesta.
Lo abraza, mira en todas las direcciones posibles para cerciorarse de que alguien no vea lo que va hacer y deja que sus suaves y largos dedos hagan su trabajo.
- Ahhh.. Que placer. Susurra al sentir la mano de su mujer cogiéndole los cojones.
- ¡ya esta! ¿Satisfecho? Le dice Tania, sonriendo maliciosa. El la mira y en son de broma le reprocha.
- Que mañosa ja ja ja como se te ocurre cogerme los huevos en la calle. Ja ja ja
- No te hagas el gracioso eh, que aun estoy temblando de nervios.
Gastón le da un beso, de los que a ella le encantan: Un beso casi de niños, en los que apenas hay un roce de labios.
- Ahora esperaremos un bus y ¡ listo !, con suerte antes de media noche estaremos en el hotel.
- Claro, como tú ya dormiste, pero yo estoy cansada. Protesta Tania.
Gastón le coge el mechón de cabellos lacios que le caen sobre el ojo derecho y trata de acomodarlos, al tiempo que le pregunta.
- ¿De veras estas cansada?
- Cansada es poco.
- Entonces quedémonos acá… en algún hotel frente al mar. Sugiere Gastón
- ¡No!... es muy caro.
- Tan caro no creo que sea – miente Gastón, pues es temporada de verano y el hotel tiene fama de ser muy caro - Que perdemos con probar.

El mar deja sentir su canto, y la fresca es mas intensa. Gastón aun se siente aturdido por el alcohol y siente una bola de fuego en el estomago.
La fachada del hotel no es la gran cosa, pero los que atienden, se creen algo más que eso.
A Tania, le parece desmedido el precio de la habitación, se le nota en sus enormes ojos (Aun sin delinear) Gastón, sabe eso, no solo por sus ojos, sino por el fuerte apretón de mano que recibe, es como si le dijera ¡vámonos de aquí¡ Gastón, se hace el desentendido y pregunta si esa habitación tiene vista a la playa. El recepcionista le dice que no, que tampoco es matrimonial, y que es la única que le queda.
- ¿Qué hora es Tany?, pregunta Gastón. Tania intenta ver la hora en su reloj pero este se ha dado la vuelta en su delgada muñeca, así que suelta la mano de Gastón, acomoda rápidamente el reloj y le dice que son la nueve y media.
- Ni modo - dice el- hay que tomarla.
Tania se aferra al brazo de su esposo y recuesta su cabeza sobre el adiposo hombro, como diciendo: ¡gracias!... realmente estoy cansada y ya no aguantaba seguir de pie.

Una mujer gordita y de uniforma beige los guía hasta la habitación en el segundo piso.
Tan luego ingresan, Tania abre los brazos como una niña feliz y le pide a su flamante marido que la cargue hasta la cama. Gastón sonríe, y la complace. Tan pronto como se siente echada, se levanta y comienza a husmear por toda la habitación. Ingresa al baño, desde allí le hace saber que hay una tina y que quiere usarla.
Gastón, recibe la ropa que desde la puerta del baño, Tania le lanza (incluido el calzón) y como niña que se ruboriza, junta las rodillas, se inclina ligeramente hacia delante, cubre su pubis con la mano izquierda y retrocede como un cangrejo hasta desaparecer.
Gastón, cabecea en la cama unos minutos. Se hace el fuerte y se levanta. Tania esta medio dormida, el agua olea sobre sus hermosos senos. La despierta despacio, ella sonríe.
Tania juguetea con sus manos haciendo pequeñas tormentas en el agua. Gastón la mira, le coge una de sus manos y la hace que se ponga en pie. Besa ambas piernas, la hace girar y jala suavemente hasta tener su apretado trasero a la altura de su boca y estampa dos besos: uno en cada terso glúteo. La hace sentar sobre sus piernas y la abraza con fuerza. Tanía protesta mimosa, exagerando la falta de aire. Gastón, masajea sus hombros.
Los recuerdos brotan, las anécdotas se hacen presentes, el tiempo vuela y el agua se torna fría.
Tania se levanta, coge una toalla y se envuelve en ella. Gastón sonríe al notar que una de sus hermosas nalgas le escapa a la toalla. Ella no se da cuenta y el no le dice nada.
Echados sobre la cama, El siente un burbujeo en su estomago y Ella que sus parpados están punto de cerrarse.
No saben si hacer el amor como el deber manda o si dormir y esperar hasta mañana.
Ella, piensa que es su luna de miel y que debe hacer el amor, que para eso es la noche de bodas, Gastón esta erecto, pero se siente mal por el trago, pero al igual que ella piensa que es noche de bodas y que hay que cumplir con la tradición del empalamiento.
Gastón la mira, la ve hermosa y se siente feliz de haberla desposado.
- Ven. Le dice Tania, casi susurrante y lo cubre con la sabana.
La noche se adentra, el mar baila al ritmo de las olas y la cama se mece al ritmo de los núbiles esposos.
Aun jadeante, Gastón se incorpora y se retira al baño. Tania tiene las mejillas coloradas.
- ja ja ja ja. Tania, deja escapar una risa repentina, despegada de todo refinamiento.
- De que te ríes. Pregunta Gastón, casi gritando desde el baño, para imponer su voz al ruido de la meada.
Ella sigue riendo. No responde
- No me vas a decir de qué te ríes. Vuelve a preguntar Gastón.
Tania trata de contener su risa y le dice:
- Revísate el poto. Ja ja ja…
- ¿Para que? Responde Gastón saliendo del baño. Y tratando de hacerse el gracioso le dice.
- ¿no tendrías que ser tu la que se revise?
Tania, aun riendo ruidosamente, levanta una parte de la sabana donde hay una mancha amarillenta, con unas pequeñísimas salpicaduras un poco más oscuras.
- Ja ja ja ¡Te has cagado! ja ja ja ... Le dice Tania, haciéndole ojitos burlones.
Gastón, ríe de mala gana, sus enormes cachetes toman el color de la pulpa de una sandia madura, se tira sobre su esposa y maldice mentalmente la hora en que tomo tanta cerveza.

jueves 21 de mayo de 2009

MOMENTOS INCOMODOS

I ingresa presurosa junto a sus dos amigas en el restaurante. Desde mi lugar puedo observarla al detalle. Tan pronto como J se percata de su presencia, la malicia brota en sus ojos. Se pone de pie como el caballero que no es y se enfoca en I, o mejor dicho en la cadera de I. para ser más exacto en la estrellita que tiene por botón. Sonríe sarcásticamente y la adula (eso cree)
- I que linda estrellita… ¡y Donde la tienes! Le dice, tratando de hacerse el gracioso. Sus ojos brillan lujuriosos.
I, arisca como es y mal pensada como toda mujer a los veintitantos lo mira con rabia y sin siquiera pensarlo dos veces le responde:
- ¡En el mismo lugar que la tiene tu mamá!

I

Las virtudes de K las había escuchado tantas veces de la boca de L que ya me la imaginaba una santa,
Tenía que soportar todos los días una azaña de su nueva conquista. Era la primera vez que lo oía hablar bien de una mujer. Eso era raro.
Como todos los días L coge mi teléfono para gorrearme una llamadita, marca apresuradamente el número de K pero solo logro comunicarse con la contestadora. No hay crédito.
Deja mi celular y va tras el tacaño de C. Le implora por largo rato una llamadita. Finalmente C accede. Marca apresuradamente el número y oprime send, la pantalla parpadea, pero no tanto como los ojos de L. Mira asustado a C y le pregunta.
- ¿Quién es esta hembrita?
C se acerca observa el numero y le dice.
¡ ahh… un putita que me cobra 100 soles por toda una tarde¡
L devuelve el teléfono.

II

I recoge la toalla. Sacude por última vez la arena de sus nalgas. Lava sus manos tanteando que una ola no la sorprenda y se echa una carrerita hasta alcanzarme.
- ¿Nos vamos? Me dice
- ¿Ceviche o sudadito? Pregunto.
- ¡Ceviche! Me responde sin titubear y casi salivando.
Devoramos nuestros almuerzos: ella su cebiche, yo un sudadito.
Compartimos una gaseosa. Reímos un poco.
El Dueño del restaurante se acerca y Pregunta si nos gusto. Le respondemos que sí. Recoge los platos observándonos de reojo y se para a mi costado, se inclina levemente y como todo un imbécil me dice:
- Por si acaso a la vuelta tengo un hostal.
- I lo mira con rabia. Estoy seguro que desea matarlo.
El imbécil no se amilana.
- Tiene todos los servicios. Las habitaciones son súper higiénicas.

III

Bajo la luz amarillenta de las farolas, M camina a mi costado. Por la acera del frente Un negro atlético camina solo. Disimuladamente M le “echa un ojo”.
- ¿Te atraen los negros? Le pregunto.
- ¡No¡ Me responde casi respingando. Hace una pausa y confiesa involuntariamente.
- Les tengo miedo
- ¿Por?. Indago.
- ¡Dicen que la tienen muy grande¡
El silencio nos devora.

IV

D divisa a S y va a su encuentro. Bajo la sombra del paradero se “estampan” un beso sin tocarse la mejilla, aunque D hubiese querido besarle los labios… y otros lugares.
D era de los patas mandados, de los que se acercaban a las mujeres sin temor aparente. Pero acercarse a S le había costado, como le estaba costando en ese momento aguantarse un pedo. Retrocede unos pasos y ruega a Dios que no se audible. Dios no lo escucha.
Un incresendo sonoro de trompeta desafinada se deja escuchar. S se hace la loca pero sus fosas nasales se cierran automáticamente ante el avance de la onda expansiva. Mira la cara de cojudo de D y no se aguanta. Se echa a reír como loca.
V

El calzón de L vuela libre, en su trayecto de la ducha al lavabo. Da uno cuantos giros, sin mostrar su lado interno, se posa con la gracia de una mariposa y por golpe de suerte o de mala suerte (para ella) descubre su interior posterior. Una mancha aparece ante nuestros ojos (no es necesario decir de que). La angelical cara de L se desencaja. Como todo un caballero me hago el que no vi nada y giro la perilla de la ducha. Me cago de risa en silencio.
Segundos después L da vuelta al calzón disimuladamente.


VI


Jueves 4 pm. El sol aun pega fuerte. Me paro sobre la escalera eléctrica, levanto mi cabeza y el culo expuesto a la intemperie de una señora, me sorprende. A su costado derecho va su hija, al lado izquierdo su esposo, su otro hijo va prendido a la cintura de su padre como toda una lapa. ! Qué bonita familia ¡ Mis ojos vuelven a las nalgas de la señora; pues algo que me atrae. Ella debe sentir que un par de ojos hurgan en sus nalgotas así que voltea con cara de pocos amigos y me observa como diciéndome: Nunca has visto un culo ¡pajero!
- Un culo con tanto acné… nunca. Le responden mis ojos.

martes 21 de abril de 2009

CUENTOS POLÍTICOS


Escrito en el 2006 – Campaña presidencial
¿Volverá a ser igual la campaña que se avecina?

Los besitos, los abrazos, las caminatas por los arenales y las trepadas de cerros de los que ahora postulan a la presidencia, son las noticias mas relevantes de casi todos lo noticiarios de nuestra TV.
Los candidatos parecen estar decididos a todo con tal de ganar (como en talkshow) y comerán y beberán todo lo que sus simpatizantes les hayan preparado, sin importar el lugar y sin hacer ascos, pues saben que hay cámaras que están registrando todo, y claro, no están dispuestos a perder votos.
Este es el espectáculo diario que tenemos los electores, es el circo que a muchos en nuestro país les gusta, ¿pero les gustara a los candidatos realizar estas proezas? ¿Ustedes creen que lo que comen o beben realmente les gusta?, si a muchos de ellos les encanta cenar en restaurantes 5 tenedores y con un mozo que los atienda ¿Creen que les encanta caminar y empolvarse hasta los huesos?, si en sus casas solo caminan hasta su cochera ¿Creen que les gusta abrazar a cuanto niño se les acerca, estén estos desaseados o limpios? … ¿Realmente lo creen?
Quien en su sano juicio puede decir, que los lugares donde habitan cientos de miles de peruanos, empobrecidos por los sucesivos gobiernos, que en su momento pidieron sus votos, para luego, una vez en el poder, olvidarlos entre la arena y los cerros; mudos testigos de mil promesas incumplidas. Quien podría decir que ese, es el hábitat de la mayoría de los que ahora aspiran gobernarnos.
Como achacarle entonces a un solo candidato ese distanciamiento con la pobreza y catalogarla como representante de los intereses de los grandes grupos empresariales. Como decir que de los veinticuatro postulantes a la presidencia, solo a una; el hábitat de la pobreza no le es afín.
Como entender que a una sola candidatura se le ponga la cruz, solo por el hecho de llevar empresarios en sus listas congresales, si sabemos que todos los partidos en competencia (o casi todos) se pelean por llevarlos en sus listas. Seguramente hay algunos (afortunadamente, pocos) que preferirían cambiarlos por las Chirles Cherres, Tongos, Pogis y cuanto pintoresco personaje aparezca en escena.
Al parecer hay quienes aun creen, que los votantes no hemos evolucionado y que nos tragamos los mismos “credos milagrosos”, orados con buen verso y por tantas bocas profanas.
Etiquetar a los candidatos a la presidencia, como defensores de los pobres o defensores de los ricos, es una manera grotesca de dividir el país, digna de un cobarde, de un egoísta al que poco le importa desangrar a su tierra, con tal de lograr hacerse del poder…… ahora mas que nunca, lo que necesitamos es un gobierno de unidad, un gobierno que logre un equilibrio entre empresarios y obreros, un gobierno que tenga las faldas o los pantalones bien puestos. En síntesis, una presidenta o presidente que primero piense en el Perú, luego en el Perú, después en el Perú…. Y nunca en los bolsillos de sus cúpulas partidarias.